Mas allá de donde todos han llegado.
"Para emprender es preciso tener diciplina, ser perseverante, buscar la excelencia...., pero para tener exito necesitamos mucho más que eso" Escrito por: Herman Herrera. De su libro: "La Guia del Emprendedor"
Hablamos de diseñar nuestras carreras, nuestras empresas y hasta diseñar un plan para nuestras propias vidas, sin entender muchas veces el verdadero significado de la palabra diseño.
Lo que en verdad hacemos, la mayoría de las veces, es copiar moldes. Tratar de hacer la mejor réplica posible de aquellos modelos que admiramos o que culturalmente nos son atractivos. De este modo nos fijamos algunos objetivos e intentamos trazar un plan más o menos coherente de acuerdo con las pautas sociales que hemos aprendido.
Sin embargo el verdadero significado de la palabra diseñar es “idear”, proyectar algo que no existe, pero que se puede llegar a concretar. Esto significa tomar distintos elementos para crear algo nuevo, algo que nos ayude a lograr nuestros objetivos superiores.
Reconocemos un buen diseño cuando lo vemos. Es algo realmente innovador, que ha sido concebido para cumplir una función, para facilitar algo, para prestar un servicio… Un buen diseño logra su objetivo de una manera sorprendente.
En este sentido, el método EDI no busca provocar mejoras, busca producir cambios radicales. Busca obtener rendimientos excepcionales, de difícil comparación con promedios. Esto sólo se logra experimentando con caminos inexplorados, combinando de manera trasgresora elementos que comúnmente no tendrían relación.
¿Por qué nos resistimos a nuestro propio éxito?
Dentro de las cosas que hemos aprendido en nuestra educación existen muchos conceptos que, a pesar de no ser explícitos, nos imponen una serie de normas que debemos observar si queremos obtener aquellas cosas que anhelamos.
Uno de esos conceptos es el sacrificio, según el cual, para conseguir lo que nos dará felicidad, debemos hacer enormes esfuerzos.
Esta idea también supone que mientras más grandes sean nuestros anhelos, mas grandes serán los sacrificios que debemos hacer y mayor será el tiempo que deberemos esperar para obtener los resultados que deseamos.
De ahí también que nuestra sociedad nos muestre la necesidad de cultivar la disciplina y la perseverancia, como virtudes que nos permitirán continuar la senda que nos hemos trazado, aun cuando no obtengamos los frutos que esperamos.
Por esta razón miramos con desconfianza a quienes han obtenido éxitos rápidos, resultados a corto plazo y rendimientos asombrosos. El éxito a corto plazo nos hace suponer la ausencia de sacrificio, lo cual significa conseguir las cosas mediante artimañas o prácticas poco transparentes.
Al hablar de éxito, nos referimos a obtener los frutos que deseamos con nuestro trabajo, pues éxito supone cumplir un objetivo, sea cual sea. Ese objetivo puede ser batir un record, crear y vender un producto, rentabilizar un negocio, obtener un reconocimiento, aprender una disciplina, e.t.c
Pero más allá de las creencias, prejuicios o estigmas sociales, lo cierto es que hay cientos, tal vez, miles de personas que obtienen resultados asombrosos en poco tiempo. Resultados que los demás tardan décadas en conseguir o, quizá, nunca llegan a vislumbrar siquiera.
Esto sucede en todos los ámbitos humanos: En las ciencias, En los deportes, en las artes, en la educación, en los negocios, etc., y eso nos demuestra que, a pesar de lo que la mayoría piense, el éxito a corto plazo existe.
Con esto, en ningún caso pretendemos desestimar el valor de virtudes tan importantes como la disciplina, la perseverancia y el trabajo. Por el contrario, creemos que no existe el éxito sin trabajo, sin disciplina y sin perseverancia. Pero estos elementos deben estar al servicio de la creación, no de la simple réplica.
Necesitamos tener disciplina para aprender y experimentar. Debemos ser perseverantes para intentar una y otra vez nuevas formulas, nuevas creaciones hasta lograr aquello que buscamos. Pero no sirve de nada la disciplina si se transforma en tormento. No sirve de nada la perseverancia si se reduce a obstinación. ¿De que sirve insistir tercamente en un camino que no conduce a ninguna parte y esforzarnos en algo que no nos reporta fruto alguno?
¿Es posible lograr lo imposible? Pregúntele a David
El éxito a corto plazo es posible, por que decir de algo que es imposible es solo una opinión, no un hecho.
Aun cuando nos pueda parecer lejana, la historia de David y Goliat nos muestra como y por que se produce lo que hemos llamado, rendimientos excepcionales, resultados inesperados, éxitos que la mayoría de las personas consideraba imposibles de lograr.
David no derrotó a Goliat gracias a la disciplina y a la perseverancia, aunque estas si influyeron en si victoria.
"Podemos esperar resultados extraordinarios, solamente cuando nos alejamos de lo ordinario"
El pequeño David logró algo que y pensé que era imposible, por que lucho con armas y reglas de combate absoluta y radicalmente distintas a las que esperaba y estaba acostumbrado el gigante
Esta historia debería estar poderosamente grabada en nuestras mentes, deberíamos aprender la escencia de ella y usarla en nuestro beneficio
Si el héroe bíblico hubiera tratado de ser el mejor ejemplo de los guerreros de su nación, si hubiese intentado reproducir tácticas conocidas, usar las mismas armas y enfrentarse al enemigo de la misma forma, en que lo hizo el mejor de los soldados, el resultado habría sido el mismo que consiguieron todos los que los precedieron: la muerte.
Especialmente en nuestros días, los ejemplos de rendimientos extra ordinarios abundan. Nos preguntamos que factores se conjugan para que se logren beneficios excepcionales. ¿Podemos personas normales y corrientes, aspirar a tener este tipo de resultados? Estamos seguros de que es posible que usted pueda aspirar legítimamente a vivir su vida en plenitud, sin postergar o sacrificar aquellas cosas que dan felicidad o sentido a su vida.
El éxito económico es la consecuencia de ofrecer a la sociedad un producto, un servicio una experiencia que es beneficiosa. Algo que usted ha creado a partir de la mejor materia prima de que dispone: Usted Mismo.
Lo que en verdad hacemos, la mayoría de las veces, es copiar moldes. Tratar de hacer la mejor réplica posible de aquellos modelos que admiramos o que culturalmente nos son atractivos. De este modo nos fijamos algunos objetivos e intentamos trazar un plan más o menos coherente de acuerdo con las pautas sociales que hemos aprendido.
Sin embargo el verdadero significado de la palabra diseñar es “idear”, proyectar algo que no existe, pero que se puede llegar a concretar. Esto significa tomar distintos elementos para crear algo nuevo, algo que nos ayude a lograr nuestros objetivos superiores.
Reconocemos un buen diseño cuando lo vemos. Es algo realmente innovador, que ha sido concebido para cumplir una función, para facilitar algo, para prestar un servicio… Un buen diseño logra su objetivo de una manera sorprendente.
En este sentido, el método EDI no busca provocar mejoras, busca producir cambios radicales. Busca obtener rendimientos excepcionales, de difícil comparación con promedios. Esto sólo se logra experimentando con caminos inexplorados, combinando de manera trasgresora elementos que comúnmente no tendrían relación.
¿Por qué nos resistimos a nuestro propio éxito?
Dentro de las cosas que hemos aprendido en nuestra educación existen muchos conceptos que, a pesar de no ser explícitos, nos imponen una serie de normas que debemos observar si queremos obtener aquellas cosas que anhelamos.
Uno de esos conceptos es el sacrificio, según el cual, para conseguir lo que nos dará felicidad, debemos hacer enormes esfuerzos.
Esta idea también supone que mientras más grandes sean nuestros anhelos, mas grandes serán los sacrificios que debemos hacer y mayor será el tiempo que deberemos esperar para obtener los resultados que deseamos.
De ahí también que nuestra sociedad nos muestre la necesidad de cultivar la disciplina y la perseverancia, como virtudes que nos permitirán continuar la senda que nos hemos trazado, aun cuando no obtengamos los frutos que esperamos.
Por esta razón miramos con desconfianza a quienes han obtenido éxitos rápidos, resultados a corto plazo y rendimientos asombrosos. El éxito a corto plazo nos hace suponer la ausencia de sacrificio, lo cual significa conseguir las cosas mediante artimañas o prácticas poco transparentes.
Al hablar de éxito, nos referimos a obtener los frutos que deseamos con nuestro trabajo, pues éxito supone cumplir un objetivo, sea cual sea. Ese objetivo puede ser batir un record, crear y vender un producto, rentabilizar un negocio, obtener un reconocimiento, aprender una disciplina, e.t.c
Pero más allá de las creencias, prejuicios o estigmas sociales, lo cierto es que hay cientos, tal vez, miles de personas que obtienen resultados asombrosos en poco tiempo. Resultados que los demás tardan décadas en conseguir o, quizá, nunca llegan a vislumbrar siquiera.
Esto sucede en todos los ámbitos humanos: En las ciencias, En los deportes, en las artes, en la educación, en los negocios, etc., y eso nos demuestra que, a pesar de lo que la mayoría piense, el éxito a corto plazo existe.
Con esto, en ningún caso pretendemos desestimar el valor de virtudes tan importantes como la disciplina, la perseverancia y el trabajo. Por el contrario, creemos que no existe el éxito sin trabajo, sin disciplina y sin perseverancia. Pero estos elementos deben estar al servicio de la creación, no de la simple réplica.
Necesitamos tener disciplina para aprender y experimentar. Debemos ser perseverantes para intentar una y otra vez nuevas formulas, nuevas creaciones hasta lograr aquello que buscamos. Pero no sirve de nada la disciplina si se transforma en tormento. No sirve de nada la perseverancia si se reduce a obstinación. ¿De que sirve insistir tercamente en un camino que no conduce a ninguna parte y esforzarnos en algo que no nos reporta fruto alguno?
¿Es posible lograr lo imposible? Pregúntele a David
El éxito a corto plazo es posible, por que decir de algo que es imposible es solo una opinión, no un hecho.
Aun cuando nos pueda parecer lejana, la historia de David y Goliat nos muestra como y por que se produce lo que hemos llamado, rendimientos excepcionales, resultados inesperados, éxitos que la mayoría de las personas consideraba imposibles de lograr.
David no derrotó a Goliat gracias a la disciplina y a la perseverancia, aunque estas si influyeron en si victoria.
"Podemos esperar resultados extraordinarios, solamente cuando nos alejamos de lo ordinario"
El pequeño David logró algo que y pensé que era imposible, por que lucho con armas y reglas de combate absoluta y radicalmente distintas a las que esperaba y estaba acostumbrado el gigante
Esta historia debería estar poderosamente grabada en nuestras mentes, deberíamos aprender la escencia de ella y usarla en nuestro beneficio
Si el héroe bíblico hubiera tratado de ser el mejor ejemplo de los guerreros de su nación, si hubiese intentado reproducir tácticas conocidas, usar las mismas armas y enfrentarse al enemigo de la misma forma, en que lo hizo el mejor de los soldados, el resultado habría sido el mismo que consiguieron todos los que los precedieron: la muerte.
Especialmente en nuestros días, los ejemplos de rendimientos extra ordinarios abundan. Nos preguntamos que factores se conjugan para que se logren beneficios excepcionales. ¿Podemos personas normales y corrientes, aspirar a tener este tipo de resultados? Estamos seguros de que es posible que usted pueda aspirar legítimamente a vivir su vida en plenitud, sin postergar o sacrificar aquellas cosas que dan felicidad o sentido a su vida.
El éxito económico es la consecuencia de ofrecer a la sociedad un producto, un servicio una experiencia que es beneficiosa. Algo que usted ha creado a partir de la mejor materia prima de que dispone: Usted Mismo.
